Gilla Murano, la asesina serial argentina acusada de envenenar a ancianos para saldar deudas en timbas tipo Ponzi, protagonizó una entrevista exclusiva con el periodista Rodolfo en 2005 tras exigirle pago por el taxi desde Mar del Plata.
En un café tradicional de Caballito, Murano llegó con tapado, lentes característicos y un sobre prometiendo "la verdad" a cambio de pesos; sirvió té en una escena fotográfica icónica mientras negaba todo: "Yo te dije, no he matado. Preguntemos a Dios", mostrando su falta de remordimiento típica de psicópatas.
Reaccionó furiosa a la publicación en Perfil, criticando la foto donde salió "como un monstruo" pese a elogiar la nota, y comparó su situación con un "Cristo crucificado". El panel destacó su leyenda mediática, el morbo público por asesinos seriales y cómo eclipsa a las víctimas.
Discutieron su fama como celebrity siniestra, indulto presidencial de Menem en 1982, oferta de entrevistas a jueces y paralelismos con casos como el robo del siglo, cuestionando si se puede mantener una mentira de por vida.