El Trece policial A confirmar

Gilla Murano fingía ser de clase alta y era cleptómana

Tensión: teleprompter (10°) Sesgo: crítico (-50) Eje político: Centro

Gilla Murano, la asesina serial más actual de Argentina, fingía pertenecer a una clase alta acomodada aunque siempre fue una impostora que mentía sobre todo en su vida, incluyendo pasados inventados, amantes y situaciones irreales.

Además de ser mitómana, envenenadora y estafadora con esquemas piramidales en los años 70 durante la dictadura, era cleptómana y robaba desde objetos simples hasta de mayor valor, mientras estafaba y envenenaba a víctimas ancianas para saldar deudas en timbas financieras tipo Ponzi.

El periodista Rodolfo, quien la entrevistó tras publicar sobre sus crímenes en diario Perfil en 2005, describió su llegada exigiendo pago por taxi y cómo generaba atención pública con chistes como "convidame el té", pese a su historial; en programas hablaba de otros temas más allá de los envenenamientos.

La entrevista incomodaba al periodista, quien la vio como un asesino antipático sin carisma, a diferencia de otros criminales simpáticos; ella actuaba como estrella, riendo ante ironías como ofrecerle té y masitas, sin inmutarse.

Su familia negaba problemas económicos, afirmando que vivían demasiado bien, y destacaba su personalidad esquizofrénica con personalidades cambiantes por entrevista.