El gasoil subió hasta un 4% por el conflicto en el Golfo Pérsico y genera preocupación por su impacto en la cosecha de maíz que requiere mucho transporte, mientras la nafta aumentó un 2,2%. Los precios en surtidores muestran gran dispersión porque el mercado ajusta en tiempo real según la demanda, lo que hace difícil precisar valores exactos al momento de la encuesta.
El sector agropecuario mira con inquietud el alza del gasoil durante la cosecha actual y los fertilizantes para la siembra de julio, pero la ecuación se equilibra porque la soja a precios de ayer suma entre 2.000 y 3.000 millones de dólares extra en ingresos, compensando costos y permitiendo reinversión. Cada dólar que sube el barril de petróleo implica un aumento del 1,2 al 1% en el costo de la nafta.
El experto Emilio Apud estima que la guerra durará cuatro o cinco semanas hasta desintegrar la defensa iraní, incluyendo la búsqueda de 452 kilos de uranio enriquecido para 11 bombas atómicas, disperso en forma de gas. Esto acelera inversiones en Vaca Muerta financiadas por equity, bancos y cash flow, posicionando a Argentina como proveedor seguro para Europa, China e India tras problemas con Rusia e Irán.
El sistema eléctrico argentino está al límite con un déficit de inversión de 20.000 a 25.000 millones de dólares en generación, transporte y distribución tras errores de los últimos 20 años. Aunque el gas local es barato (4,5 dólares vs 25 mundiales), la infraestructura falla; se licita red de alta tensión por 6.000 millones y las distribuidoras invierten tras recibir tarifas, incluyendo baterías de emergencia.
Vaca Muerta requiere inversiones capital intensivas con acceso permanente a mercados financieros internacionales, como las colocaciones de deuda de energéticas que estabilizaron el dólar local. Sin embargo, algunos bancos ven a Argentina vulnerable en contexto de guerra por su debilidad económica.