Una familia de ex convictos y prófugos tomó un barrio en Bransen, amenazando a vecinos y golpeando salvajemente a un joven en moto con elementos contundentes, dejándolo con la clavícula rota y luchando por su vida.
Los violentos, que vienen de la villa y ocupan un ranchito para fumar, tomar y generar quilombo, atacan por mirar de mala manera o transitar libremente; vecinos denunciaron repetidamente sin respuesta judicial, atemorizados y a la buena de Dios ante esta patota que no deja caminar a nadie.
En vivo, la hermana de la víctima contó que varios lo molieron a palos sin motivo aparente, sumándose a múltiples venganzas previas; la familia violenta busca apropiarse del barrio, posiblemente para búnkers o control territorial, mientras la policía no actúa pese a los antecedentes penales de los agresores.