La Comisión Europea alertó sobre una estanflación en la eurozona que combina estancamiento económico, inflación persistente y desempleo, impulsada por la escalada bélica en el Medio Oriente.
Esta crisis genera profunda preocupación entre inversores internacionales, ya que el encarecimiento desmedido de la energía amenaza con anclar la recuperación global y erosionar el poder de compra en sectores industriales dependientes del combustible.
El crudo Brent escaló hasta 109 dólares por barril, su nivel más alto en meses por la inestabilidad en el Golfo Pérsico, elevando costos de producción y rompiendo cadenas de suministro europeas justo cuando la economía intentaba estabilizarse.
Bruselas advierte que si las hostilidades continúan, el surto inflacionario podría volverse estructural, mientras la seguridad energética es clave para evitar una recesión técnica prolongada en 2026 por la persistencia de la guerra en Irán.