Las bombas de racimo, o bombas de dispersión, son armas polémicas que cubren grandes áreas con cientos de submuniciones explosivas, dejando muchas sin detonar como peligro humanitario a largo plazo.
Aparecieron en la Segunda Guerra Mundial; Alemania nazi desarrolló la SD-2, "bomba mariposa" de 2 kilos con alas estabilizadoras, dispersada en contenedores con decenas de unidades.
Las alas permitían giro y estabilización al caer, multiplicando poder destructivo.