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Bombas de racimo dejan millones sin detonar en Laos por décadas

Tensión: teleprompter (5°)

Las bombas de racimo, conocidas también como bombas de dispersión, son armas polémicas que liberan cientos de submuniciones explosivas sobre grandes áreas, multiplicando el poder destructivo pero dejando muchas sin detonar como amenaza humanitaria por años o décadas.

Sus orígenes se remontan a la Segunda Guerra Mundial: Alemania nazi creó la SD-2, o "bomba mariposa" de 2 kilos con alas estabilizadoras, dispersada en contenedores sobre ciudades y objetivos militares; la Unión Soviética bajo Joseph Stalin y Estados Unidos también desarrollaron sistemas similares que evolucionaron a modelos modernos.

El mecanismo implica un contenedor lanzado desde aviones, artillería o misiles que se abre en el aire para dispersar submuniciones que explotan al impacto o con retraso, cubriendo áreas como varios campos de fútbol contra tropas o vehículos, aunque muchas fallan y permanecen letales.

En la Guerra de Vietnam, Estados Unidos bombardeó masivamente Vietnam, Camboya y Laos, dejando en este último más de 270 millones de submuniciones sin explotar, contaminando el país décadas después; recientemente, Rusia y Ucrania usaron estas armas en la invasión, y EE.UU. envió algunas a Kiev en 2023, reavivando debates.

La Convención sobre Municiones en Racimo de 2008 prohíbe su uso, producción y almacenamiento, con 123 países firmantes como Argentina y Europa, pero potencias como EE.UU., Rusia, China e Israel permanecen fuera, defendiendo su valor táctico pese al riesgo civil.