Agregan vino para evaporar, tomillo, romero y un ramito de hierbas aromáticas que luego retiran, explicando que el amor y la buena energía se transmiten al plato mientras hierve.
Incorporan extracto de tomate de latita o pomo para oscurecer y enriquecer la salsa, recomendando sacar el exceso para evitar oxidación, y dejan cocer a fuego bajo para que los sabores se integren, agregando caldo si se seca, o extras como aceitunas, puerro y apio.
Comparten tips familiares como el de la abuela con tomate triturado y destacan su versatilidad para tallarines, polenta o ragú napolitano, enfatizando que es un plato del norte italiano adaptado con toques argentinos.