Martín Rarpalín, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), describe una transición dura hacia una economía abierta con baja inflación, donde la industria enfrenta caídas del 25% en el consumo y reacomodamientos de precios, vendiendo menos y a menor precio en sectores como textil, calzado, metalmecánico y materiales de construcción.
Explica que la política industrial consiste en otorgar competitividad quitando retenciones y regulaciones laborales, pero insiste en que el Estado, en sus tres niveles, debe acompañar a las empresas para integrarlas al mundo sin destruir el tejido productivo. Responde al ministro Caputo, quien criticó el pasado industrial como "prebendario", destacando que la industria representa el 20% del PBI, 30% de la recaudación y empleo para casi la mitad de los trabajadores formales.
Señala problemas como subfacturación, contrabando y dumping chino en neumáticos, que afectan a sectores como FATE, y compara con informalidad en La Salada que logra precios chinos. Critica costos financieros altos del 75% que impactan precios, y aboga por un nuevo contrato productivo donde todos eliminen distorsiones para lograr precios y calidad internacionales.
Admite diálogo fluido con Caputo y Ledesma, coincidiendo en abrir la economía pero pidiendo velocidades moderadas y bajar impuestos a exportadores. Empresarios quieren normalización macroeconómica, aunque el proceso sea doloroso, para evitar que el consumidor pague todos los problemas.