El precio del petróleo escaló hasta casi 120 dólares el barril debido al bloqueo en el Estrecho de Ormuz, donde muy pocos barcos circulan y los países del Golfo anunciaron recortes en la producción por falta de almacenamiento. Tras una declaración del G7 sobre liberar reservas de crudo, el precio bajó a alrededor de 102 dólares, pero Asia se muestra muy preocupada por la paralización del tráfico marítimo.
Expertos en el programa analizaron que este alza suma presión para un fin rápido del conflicto entre Israel e Irán, aunque los mercados a futuro cotizan el barril en 80 dólares para agosto, anticipando una resolución pasajera. Estados Unidos sufre un impacto mínimo en la nafta, con una suba de solo 7 centavos por litro, beneficiando incluso a productores de shale oil como Eagle Ford.
Ataques aéreos destruyeron depósitos de petróleo en Teherán, generando lluvia negra y polvo en la zona, según residentes locales. Hubo tensiones entre Estados Unidos e Israel porque los bombardeos a refinerías iraníes elevaron los precios globales, pero Donald Trump prioriza eliminar a la "gente mala" del mundo pese al costo en combustibles, clave para las elecciones estadounidenses.
En cuanto a la sucesión de Ali Khamenei, su hijo Mojtaba no es visto como líder viable por falta de estudios religiosos y rechazo a dinastías en la teocracia chiíta; su testamento pedía explícitamente que no lo suceda. Emerge como posible figura Arayani, de familia rica en Teherán y cercano a los revolucionarios, aunque enfrenta presiones familiares y no es un líder natural. Los 88 clérigos elegirán al sucesor según la Constitución iraní.
Rusia se beneficia del alza petrolera sin involucrarse activamente, vendiendo a China a precios altos, mientras Putin juega como tercero en discordia ante el viaje de Trump a Xi Jinping. Las Guardias Revolucionarias mantienen poder, y nadie atacará el reactor atómico ruso en Irán por riesgos ecológicos y geopolíticos.