Una explosión masiva en una refinería clave de Teherán provocó lluvia negra sobre la capital iraní, con tanques de almacenamiento aún en llamas y destrucción total en las instalaciones, según imágenes y reporte de un periodista de CNN en vivo. Este ataque se produce horas después de la confirmación de Mostafa Khamenei como nuevo líder supremo por la Asamblea de Expertos, hijo del asesinado Ali Khamenei, en medio de la escalada bélica con Estados Unidos e Israel.
Corresponsales en la región describen noches tensas: en Tel Aviv, Gabriel Artrovsky reporta calma relativa pero espera ataques de Irán o Hezbollah tras la asunción; en Beirut, la chilena Maisa Slade cuenta cómo la guerra alteró su rutina laboral por ansiedad extrema, con bombardeos en zonas civiles como un hotel turístico donde murieron comandantes iraníes. En el norte de Israel, los civiles entraron 28 veces a refugios en una noche por misiles de Hezbollah, y ahora hay alerta de misil balístico inminente.
El primer ministro libanés busca negociar con Israel, pero está condicionado al desarme de Hezbollah, un compromiso no cumplido pese a la mediación previa de Trump y el nuevo presidente cristiano libanés. Mientras, Donald Trump tuiteó que los precios del petróleo caerán tras destruir la amenaza nuclear iraní, un "precio bajo" por la paz mundial.
En economía, el analista Martín Tetaz explica que el barril superó los 105 dólares, señal de conflicto prolongado; para Argentina, implica 1.500 millones extra por cada 10 dólares de alza, pero pronto aumentos en naftas vía YPF, cuyo titular Horacio Marín ya anticipa ajustes por la media móvil de 15 días.