Israel atacó cuatro depósitos de crudo y un centro logístico en Teherán, cubriendo la capital iraní con humo tóxico que obliga a la población a resguardarse en hogares por riesgo sanitario. Es la primera vez que la infraestructura petrolera sufre impactos directos en esta escalada.
Imágenes muestran crudo en llamas avanzando por avenidas, con gasolina fluyendo a zonas residenciales y vehículos civiles incendiados. El Ministerio de Exteriores iraní calificó los ataques como "guerra química". Un camionero relató el impacto del primer misil.
La Guardia Revolucionaria amenazó represalias contra centrales petroleras regionales si persisten los bombardeos, advirtiendo crisis energética global, y afirmó capacidad para guerra intensa seis meses contra Israel y EE.UU. El ministro iraní justificó ataques a bases estadounidenses en vecinos por defensa.
Israel prometió eliminar altos cargos iraníes sin piedad mientras la guerra agrava en Teherán, Isfahan y Yazd.