Vladimir Putin reafirmó el apoyo ruso al nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, hijo de Ali Khamenei, al que Rusia reconoció primero por su continuidad en la política antioccidental y antiestadounidense. Putin lo ve como continuador del legado con coraje ante agresiones, beneficiándose paradójicamente del alza del crudo aunque arriesga perder un aliado.
Panelistas destacaron que Mojtaba Khamenei no es ayatolá tradicional, sino elegido por el estamento militar de la Guardia Revolucionaria, señal de su creciente poder sobre el clero religioso. Tiene vínculos cercanos con las Guardias, participó en represiones como la de Mahsa Amini con unos 500 muertos, y se lo describe como más agresivo y radical que su padre, involucrado en la guerra Irán-Irak.
Emmanuel Macron envió portaaviones y fragatas al Estrecho de Hormuz en acción defensiva para proteger intereses europeos, dependientes del Golfo para petróleo, ante riesgo de cierre y alza de energía del 16% que desestabiliza su industria. Europa actúa defensivamente, a diferencia de EE.UU. e Israel, mientras Irán atacó Chipre y lanzó misiles sobre Turquía, afectando su economía.
Turquía, parte de la OTAN, enfrenta inestabilidad por riesgos en Hormuz no solo en petróleo y gas, sino también alimentos. Medios internacionales titulan que el nuevo líder iraní está dispuesto a pelear hasta la muerte, endureciendo el conflicto regional.