Las hijas Romina y Jessica denuncian un calvario de siete años y medio por la demora en el juicio contra su madre Sofía Pantoja, ex miembro del servicio penitenciario que apuñaló nueve veces a su padre Jorge Pereira mientras dormía en Lomas de Zamora en 2018, y ahora cumple prisión domiciliaria a solo cuatro cuadras de su casa.
Pantoja enfrenta cargos por homicidio triplemente agravado por vínculo, ensañamiento y codicia, con pruebas como luminol que detectó sangre manipulada en la escena, puertas no forzadas y el ataque entre las 11 y 12 de la noche. Las hijas destacan fallas judiciales, como la falta de elevación a juicio pese a pruebas contundentes recolectadas por la fiscal Leila Aguilar, quien las acompaña humanizadamente, y la aprobación de la domiciliaria por el juez Javier Hernán de Castelli, pese a la oposición de Fiscalía y Querella.
La familia de Pantoja las apaña y las hostigó con amenazas, tirando un auto encima y visitas a su domicilio; ahora viven con la abuela de demencia senil, cerca de las hijas, generando temor constante de represalias, incluso durante la entrevista en vivo. Cambiaron su cotidianidad, no atienden llamadas desconocidas y se exponen en medios para poner límites, temiendo que Pantoja, con acceso a teléfono y TV en casa, las vea y reaccione.
Panelistas critican la demora prejudicial que benefició a la imputada, la morigeración por diabetes a sus 60 años pese a atención posible en penal, y exigen juicios rápidos y eficientes. Las hijas, sin abogados y golpeando puertas en fiscalía, reclaman respeto a las leyes de víctimas y notificación previa, mientras el programa promete investigar por qué no hubo juicio ni condena.