Las hijas Romina y Jessica denuncian temor constante por amenazas de su madre Sofía Pantoja, quien mató a puñaladas a su padre Jorge Pereira hace siete años y medio en Lomas de Zamora, y ahora cumple prisión domiciliaria a solo cuatro cuadras de su casa.
Pantoja, de 60 años con diabetes y ex miembro del servicio penitenciario, enfrenta cargos por homicidio triplemente agravado por alevosía, ensañamiento y codicia, pero no ha tenido juicio pese a pruebas como manchas hemáticas en su habitación y ausencia de sangre detectable por luminol, lo que las hijas atribuyen a manipulación de la escena del crimen. Recibió la domiciliaria por salud, dejando a las nietos encerrados en casa por miedo.
Desde la cárcel, Pantoja las hostigaba por teléfono obligándolas a firmar documentos y hacer lo que ella quería; ahora, familiares como la abuela y primos las atacan físicamente, tiraron un auto encima y patearon puertas. Las hijas perdieron testigos y pruebas por las demoras judiciales del Tribunal 1 de Lomas de Zamora, saturado, y sospechan contactos o mano negra que pisan el expediente.
El móvil fue la codicia: Pantoja quería quedarse con la casa y bienes pese a la separación. Ella niega el crimen alegando maltrato, pero el fiscal señaló su participación directa o indirecta. Panelistas critican la falta de juicio rápido y la domiciliaria cerca del lugar del hecho, exigiendo que la justicia trabaje y escuche a las víctimas.
Las hijas, con hijos de 8 a 17 años, se sienten desamparadas sin abogados ni protección, mientras Pantoja festeja sus 60 años en libertad condicional sin condena.