Cinco jugadoras de la selección femenina de fútbol de Irán se negaron a cantar el himno nacional durante un partido de la Copa Asiática contra Corea el 2 de marzo, arriesgando la vida al considerarse traición a la patria en su país.
Las futbolistas pidieron asilo en Australia, pero las autoridades dudan en concederlo; Donald Trump intervino públicamente criticando a Australia por un "terrible error humanitario" y exigiendo protección para ellas.
El episodio revive debates sobre himnos en deportes, pero en Irán implica riesgo mortal a diferencia de polémicas menores como las de Lionel Messi en Argentina.