Francieles relata cómo en 2004 compró una escuela de cursos profesionalizantes con infraestructura pequeña y solo seis ordenadores, mientras un empleado le habló de Jesús y la presentó a la Iglesia de la Gracia.
Desde 2005 participa en la iglesia, conoce la palabra y ora, mientras patrocina el programa por su marido escéptico. Él nota el cambio, acepta a Jesús tras el nacimiento de su hija y juntos dan diezmo y ofrenda, lo que trae frutos financieros.
Buscan y compran un terreno por debajo del mercado, construyen en dos años y en 2016 inauguran edificio propio. Ahora ofrecen cursos en informática, administración, salud, belleza, grados y posgrados, formando a 8000 alumnos con más empleados y familias dependientes.
Atribuyen el éxito a Dios, quien responde oraciones y transforma sus vidas desde el agua al vino al servirle fielmente.