Un misil estadounidense impactó el primer día de bombardeos en una escuela de niñas en la ciudad iraní de Minar, matando a 180 personas, incluyendo niñas pequeñas y padres, pese a que inteligencia de EE.UU. creía que era una fábrica de misiles.
Irán acusó inmediatamente a Estados Unidos e Israel, pero Donald Trump negó todo y afirmó que los iraníes se bombardeaban solos; medios occidentales tildaron de falsa una foto de tumbas infantiles publicada por el Observatorio Romano del Vaticano, alegando que era de Afganistán.
Días después se confirmó la verdad: el ataque fue real, la foto auténtica y el misil de origen estadounidense, como corrobora el Washington Post; un diario iraní mostró fotos de las víctimas exigiendo a Trump que las mire a los ojos, destacando el horror de la guerra.
Estados Unidos no asumió el error públicamente aún, recordando que en la guerra la primera víctima es la verdad.