Un rabino y su familia se salvaron por milagro del impacto de una bomba racimo iraní en Jehut, a 19 kilómetros de Tel Aviv, justo cuando cerraban la puerta del refugio, relató en vivo a Nelson Castro. La explosión destruyó su casa, cochecito de bebé y pertenencias, dejando dos muertos y un herido confirmados en la zona.
El rabino, que trabaja en Tel Aviv, agradeció a Dios por la protección divina y afirmó que la población judía nunca abandonará la tierra, pese a mudarse temporalmente a Jerusalén. No saben si tienen miedo ni cuándo volverán, mientras rescatan lo poco que queda con ayuda de amigos y un inspector municipal evalúa daños para subsidio estatal de reconstrucción.
Nelson Castro transmitió desde el centro de Tel Aviv, único medio en el lugar, mostrando la devastación: edificios inestables por riesgo de derrumbe e incendios, nadie puede quedarse por peligro de más explosiones. La bomba racimo, prohibida internacionalmente, dispersa submuniciones letales en 300 metros, obliga evacuaciones y cierra vías.
En análisis, Irán busca generar terror en civiles, atacando casas sin objetivos militares, a diferencia de Israel que apunta bases como las de Hezbollah. Residentes duermen en estaciones de subte (unos 4.000), atentos a alertas nocturnas que alteran la vida diaria, sin refugios en todos los edificios.