Una final en Brasil entre Cruzeiro y Atlético Mineiro terminó en una batalla campal con trompadas, piñas y patadas entre jugadores, bancos de suplentes y personal, convirtiéndose en la noticia principal del partido que Cruzeiro ganaba.
El arquero de Atlético Mineiro, Everson, inicia la pelea saltando sobre un rival y recibiendo patadas en el piso, mientras Lucas Villalba, el argentino de Cruzeiro, se agarra con Hulk, el número 7 de Mineiro, intercambiando patadas voladoras y trompadas en medio del caos generalizado.
Eduardo Domínguez, flamante entrenador de Atlético Mineiro, presencia la locura donde la policía interviene ante 30 jugadores contra cuatro de seguridad, con todos atinados en la bronca que impide separar a los involucrados.
Los relatores destacan la intensidad inusual, con no saber dónde mirar por la cantidad de golpes, piñas en el piso y agresiones que escalan rápidamente post-partido.