El exceso de azúcar oculto es la principal causa de enfermedades no transmisibles como resistencia a la insulina, diabetes, triglicéridos altos, inflamación y sobrepeso. Delfi investiga su presencia en alimentos cotidianos, destacando que actúa como agente inflamatorio oxidante en la alimentación.
La industria lo disfraza con nombres como jarabe de maíz, dextrosa, glucosa, maltosa, fructosa, miel, melaza o jarabe de agave, sobre todo en ultraprocesados. Los ingredientes se listan de mayor a menor cantidad, por lo que si aparecen al inicio, el producto es mayormente azúcar. Si hay más de tres formas, equivale a azúcar puro.
Ejemplos incluyen barritas de cereal con jarabe de glucosa, jarabe de maíz de alta fructosa, maltodextrina y fructosa; turrón de maní donde el azúcar es el primer ingrediente; cereales de desayuno "sin azúcar" que lo tienen internamente; y jugos de fruta que concentran azúcares sin fibra. La combinación con grasas genera adicción.
Se enfatiza leer etiquetas, evitar "azúcar agregada" engañosa y priorizar frutas enteras sobre jugos para controlar peso, inflamación y glucosa en sangre.