La escalada bélica podría disparar los precios del combustible y los alimentos en Argentina, con el pan ya en valores horribles por costos generales que se fueron al techo. Las panaderías cerraron cientos en meses por la harina estable pero gastos descontrolados.
El panel apuntó a los impuestos no ajustados aún, pese a promesas de ley, como clave del problema heredado de un sistema impositivo perverso que destruyó el país y frena emprendedores. En el conurbano, los laburantes por fuera del Estado dicen que el fisco los seca con costos laborales y cargas.
Criticaron que prioricen acordar el fútbol antes que estabilizar economías mundiales, cuando la guerra pega directo en precios y genera dos millones de negocios en negro por la presión estatal.