Una batalla campal inédita estalló en el final del clásico brasileño entre Cruzeiro y Atlético Mineiro en el estadio de Minas Gerais, con 23 expulsados: 12 de Cruzeiro y 11 de Mineiro.
Todo comenzó por un forcejeo normal entre el arquero de Atlético Mineiro y un delantero rival por una pelota, escalando a golpes, piñas y corridas con intervención de argentinos como Lucas Romero (ex Independiente), Lucas Villalba y el arquero histórico Casio.
El DT Eduardo Domínguez dirigía a Atlético Mineiro, que buscaba la igualdad para penales, pero el arquero puso rodillas arriba del rival, desatando la locura con patadas voladoras y puñetazos, como el de Kulki a Villalba.
Cruzeiro se coronó campeón estadual tras 7 años pese al caos, calificado como la batalla campal más escandalosa de la historia del fútbol.