La argentina Yara, radicada hace nueve meses en Tel Aviv, mostró en vivo cómo la vida vuelve a la normalidad minutos después de que sonara la alarma antimisiles durante la entrevista en directo. Tras refugiarse en su habitación segura, Yara transmitió las calles con gente caminando, autos circulando, un supermercado abierto y un café con fila, destacando que es un día laborable en Israel y que los refugios están por todos lados, incluso en comercios.
Yara relató su rutina bajo las alertas constantes, con sonidos perturbadores que interrumpen el sueño, como en la madrugada anterior cuando sonaron varias veces, llevando a muchas familias con niños a dormir en refugios subterráneos o miklats preparados con colchones y carpas. Explicó que recibe notificaciones con 90 segundos o 10 minutos de anticipación y mostró su cuarto blindado, mientras los conductores expresaron admiración por su calma y convicción.
Con 24 años, community manager que trabaja remoto, Yara vive con una amiga argentina en una comunidad grande y elige quedarse en Israel pese a los ataques, por su fuerte convicción judía y el antisemitismo creciente en la diáspora. Criticó la desinformación global, como la periodista española que afirmó falsamente que los árabes pagan por refugios en Israel, refutándola al mostrar un anuncio oficial en hebreo, inglés, ruso y árabe que desmiente esa mentira.
El panel, con Chiche Gelblin, enfatizó el antisemitismo en Argentina y el mundo, promovido por ignorancia y líderes, y vinculó el conflicto regional —con bombardeos a Dubái por Irán— al rechazo existencial a Israel por parte de algunos países y la izquierda argentina que niega su existencia con frases como "del río al mar".
Yara compartió anécdotas como esconder su collar judío por miedo a chistes antisemitas y celebraciones como Purim o un casamiento en refugios, subrayando la resiliencia israelí rodeada de hostilidad en Medio Oriente.