Una alarma antimisiles interrumpió en vivo la entrevista con Yara, argentina radicada en Tel Aviv hace nueve meses, quien mostró cómo se activa su habitación segura cerrando ventanas y puertas reforzadas ante el ataque inminente. Los conductores del programa quedaron en shock mientras Yara explicaba con calma el procedimiento: recibir notificaciones con 10 minutos o 90 segundos de anticipación y dirigirse a refugios subterráneos o cuartos blindados.
Yara relató su rutina diaria en medio del conflicto: la primera alarma del día sonó a las 7 de la mañana, seguida de otras, incluyendo una madrugada intensa con múltiples alertas que llevaron a familias con niños a dormir en refugios o miklat preparados como estacionamientos con colchones y carpas.
Pese al temor, la vida continúa con supermercados y comercios esenciales abiertos, trabajos remotos o en oficinas con espacios seguros, y escuelas cerradas optando por clases online. Yara enfatizó la convicción de vivir en Israel, un país que percibe como seguro gracias a la organización y el Iron Dome, aunque admitió que la situación es "una locura".
En un toque de normalidad, compartió anécdotas como una chica repartiendo vino y torta en un refugio, fiestas de Purim y hasta un casamiento entre un argentino y una israelí en pleno conflicto, mostrando el apoyo comunitario.