La Unión Europea muestra divisiones ante la escalada iniciada por ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, con el E3 (Alemania, Francia y Reino Unido) advirtiendo medidas defensivas contra misiles iraníes.
Tras ataques iraníes a bases francesa en Abu Dhabi y británica en Chipre sin daños graves, Francia apoya la defensa antiaérea de Chipre y despliega el portaaviones Charles de Gaulle en el Mediterráneo, mientras Reino Unido coopera con EE.UU. usando bases comunes para derribar drones y proteger vías.
España rechaza la guerra y niega bases a Washington, lo que provoca amenazas de Donald Trump de romper relaciones comerciales, pero el Gobierno español insiste en no ser cómplice de violaciones al derecho internacional ni resolver problemas con bombas.
Francia y la Comisión Europea expresan solidaridad con España frente a las presiones.