Donald Trump ordena cortar todo comercio con España tras el rechazo de Pedro Sánchez a permitir el uso de bases militares españolas para ataques contra Irán, acción considerada ilegal por Madrid.
Pedro Sánchez respondió con firmeza afirmando que España no será cómplice de algo malo para el mundo solo por miedo a represalias, resumiendo su posición en "no a la guerra", lema popularizado en 2003 durante la invasión de Irak. A pesar de la retórica, España enviará la fragata Cristóbal Colón a Chipre ante amenazas iraníes.
Emmanuel Macron, desde Francia, condenó los bombardeos de EE.UU. e Israel como ilegales pero culpó a Irán por su programa nuclear y apoyo a Hezbollah y Hamas, anunciando un aumento de ojivas nucleares francesas y oferta de disuasión compartida con Europa, junto a despliegues militares como el portaaviones Charles de Gaulle.
En Reino Unido, Keir Starmer autorizó bases para EE.UU. como Diego García pero rechazó participar en ataques ofensivos, criticado por Trump y oposición interna liderada por Kemi Badenoch. Vladimir Putin condenó los ataques, calificó la muerte del ayatolá Ali Hamenei como violación moral y amenazó con cortar gas a Europa, aunque Rusia no interviene directamente.
La Unión Europea cierra filas con España ante amenazas de Trump, condena a Irán como promotor del terrorismo pero distancia de los ataques, con líderes como Carla Calas alertando sobre escalada.