Presentan el título "Oraciones del tamaño de Dios", citando a el apóstol Pablo en 2 Corintios 10:4: para destruir fortalezas del mal se usan armas invencibles de Dios, no humanas.
El predicador destaca que nadie duda del poder de la oración, pero pocos la usan con efectividad, a diferencia de Pablo, un veterano en batallas espirituales que nunca perdió contra las fuerzas del mal.
La oración mueve la mano que mueve el mundo, pero requiere usarla como arma poderosa en la contienda espiritual.