Javier Milei respaldó la designación de Maíquez como ministro de Justicia, rechazando acusaciones opositoras de que busca salvar a figuras como Tapia y Tobillino mediante operaciones berretas. El presidente desestimó vínculos falsos con la AFA, el Tribunal de Ética o fiestas en quintas ligadas a Torrijino, argumentando que juzga a las personas por hechos y no por construcciones verosímiles. Destacó la experiencia de Maíquez en la función pública y su conocimiento del sistema judicial para resolver problemas.
Milei anunció que Maíquez deberá cubrir alrededor de 313 vacantes en la Justicia federal, incluyendo jueces, mediante negociaciones con la oposición en el Congreso. Admitió que se trata de un toma y daca, pero lo justificó para encontrar a los mejores candidatos y mejorar el funcionamiento del Poder Judicial, sin arrogancia al creer que todos los buenos están de su lado.
El presidente insistió en que la designación de Maíquez busca que la justicia funcione mejor y sea ágil, no para proteger a Tapia y Tobillino, a quienes la AFA denunció por manejo mafioso del fútbol. Afirmó que si son culpables, pagarán con toda la fuerza de la ley, y que él no se inmiscuyó en el proceso, publicando incluso una analogía con la pelea de Mohamed Ali y George Foreman para sugerir que caerán por su propio peso.
Milei criticó la forma analógica de ver la política del Círculo Rojo y aclaró que no confronta por motivos electorales, sino que su reelección depende de resultados como bajar la inflación y sacar gente de la pobreza, mencionando críticas a Cristina, Dragoi y Bregman.