Alejandro Rosichner celebró el estilo confrontativo del presidente Javier Milei, al que describió como un "degenerado" capaz de responder con firmeza a los insultos de los "delincuentes del kirchnerismo" desde la platea, contrastándolo con el temperamento más contenido de Mauricio Macri. Afirmó que esta desmesura encanta al votante mayoritario, harto de que el peronismo actúe como patota y aumente la pobreza durante décadas sin contraprestación real.
Rosichner contó que su giro ideológico de izquierda a derecha ocurrió a los 13 años en el Colegio Nacional Bartolomé Mitre, influenciado por un concierto de rock que "limpió su mente", alejándolo de la política hacia un individualismo liberador. Admitió confusiones juveniles por la época y su familia de izquierda, pese a que no todos apoyaban la lucha armada.
Recordó diferencias con su amigo Luis Alberto Spinetta, a quien consideraba un genio artístico pero que decía "boludeces" políticas, como defender hospitales en centros comerciales privados. Criticó a los artistas populares como demagógicos, obligados a complacer al público sin entender economía.
En el contexto previo, Rosichner había elogiado al gobierno de Milei como el mejor en décadas, destacando récords económicos pese a críticas, y la maduración de la sociedad argentina al aceptar la restricción real de "no hay plata", volviéndose más productiva e integrándose al mundo, citando a Mariano Grondona y Álvaro Vargas Llosa.