El cierre del Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, disparó los precios por encima de los 85 dólares el barril y elevó el gas en Europa un 60%. Irán solo permite el paso de barcos chinos, afectando el comercio global y golpeando economías como la de China, que importa millones de barriles de la región.
Panelistas analizaron el impacto geopolítico: Rusia apoya de forma indirecta, mientras China busca estabilidad para su ruta de la seda, con Irán como pieza clave. Donald Trump enfrenta inflación interna, caída de popularidad y elecciones perdidas, pese a prometer una "era dorada". La guerra se ve como un ataque indirecto a China, socio de Irán y Venezuela.
Un reporte de CNN mostró manifestaciones masivas en Teherán tras la muerte del líder supremo Khamenei, con hardliners conservadores defendiendo el régimen y declarando que "el camino del mártir continúa". Irán afirma tener reservas de misiles y drones, rechazando negociar con Estados Unidos e Israel, que bombardean posiciones religiosas y políticas.
En entrevista, el experto Oscar Laborde comparó la situación con el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela: ambos buscan petróleo y posiciones geopolíticas ante el declive relativo de Estados Unidos. En Venezuela no hubo revueltas masivas pese al plan de "revolución de colores", y en Irán persisten manifestaciones pro-régimen pese a la represión pasada.
Laborde advirtió sobre la ceguera estadounidense al subestimar el apoyo popular, el empantanamiento en una guerra larga que contradice promesas de Trump, y el reconocimiento implícito de decadencia en "Make America Great Again".