El cierre del Estrecho de Hormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial y el 30% del gas licuado, provocó un salto en los precios: el petróleo superó los 85 dólares el barril y el gas en Europa aumentó un 60%. Irán permite solo paso de barcos chinos, paralizando el comercio global.
Panelistas destacaron que Irán, quinto exportador mundial de petróleo, controla este paso clave, impactando economías como la de Estados Unidos, donde genera presiones inflacionarias para Donald Trump. La guerra complica su base MAGA aislacionista, opuesta a intervenciones como las de neocons, mientras Trump pasa de críticas a guerras infinitas a un rol neocon.
China sufre por importaciones masivas de la región (1,4 millones de barriles de Irán, 1,5 de Arabia Saudita), agravando su economía ya golpeada por pérdida de petróleo venezolano. La guerra se ve como proxy contra China, dada la ruta de la seda vía Irán y alianzas BRICS con Arabia Saudita.
Trump enfrenta caída en popularidad y derrotas electorales pese a promesas de era dorada, con desempleo e inflación crecientes exacerbados por el conflicto.