Nahuel Gallo, el gendarme argentino liberado tras 448 días preso en la cárcel venezolana Rodeo 1, regresó a Argentina gracias a gestiones del gobierno nacional con aliados como Estados Unidos, Italia, Israel y el Foro Penal. En su testimonio, agradeció al Ministerio de Seguridad, a su jefe y a Gendarmería por el apoyo constante desde el primer momento, y confirmó que se encuentra bien de salud en su base Centinela, a la que considera su casa.
Gallo describió Rodeo 1 como un lugar de intensa tortura psicológica e incertidumbre diaria, donde fue tratado como ficha de cambio junto a otros 24 extranjeros y 35 nacionales. Pidió a los medios internacionales, ONG y organizaciones no olvidar a los presos políticos en ese penal y otros centros venezolanos, destacando que Venezuela está en supuesta transición pero los detenidos esperan amnistía o liberación.
Relató su fortaleza mental sostenida por el pensamiento de su hijo, la incomunicación total y acusaciones injustas. Mencionó anécdotas como hacer su bandera argentina con jabón derretido para sentirse en patria, y envió saludos a compañeros en la C1. Insistió en que no está completamente libre hasta que salgan los demás y pidió tiempo para asimilar información tras 15 meses aislado.
Agradeció al Estado argentino y a la nación por defenderlo, subrayando su orgullo patriótico al cantar el himno y gritar ser argentino frente a extranjeros.