Nahuel Gallo, el gendarme liberado tras 448 días detenido en Venezuela, relató las torturas psicológicas que sufrió en la prisión Rodeo 1 y pidió no olvidar a los 24 extranjeros que permanecen allí como fichas de cambio.
Gallo describió la incertidumbre constante, la incomunicación y las acusaciones injustas, destacando que su fortaleza mental lo sostuvo pensando en su hijo. Exhortó a medios internacionales, ONG y organizaciones a presionar por la liberación de presos políticos en centros penales venezolanos, incluyendo la C1, durante esta supuesta transición política.
El gendarme agradeció el apoyo de su institución, Gendarmería, el Ministerio de Seguridad y el Estado argentino, que nunca lo abandonaron. Relatò anécdotas como gritar orgullosamente que era argentino, cantar el himno y fabricar una bandera con jabón para sentirse en casa, pese a las vejaciones.
Previamente, funcionarios celebraron su regreso gracias a gestiones diplomáticas con Estados Unidos, Italia, Israel y el Foro Penal, reafirmando el compromiso para liberar a Germán Giuliani, aún detenido. Gallo confirmó estar bien de salud en Centinela, su casa institucional, y solicitó tiempo para asimilar la información.