Monseñor Jorge García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires, continúa presidiendo la Santa Misa dominical en la Catedral Metropolitana, completando la lectura de la carta de San Pablo a los Romanos sobre la justificación por la fe y el amor de Dios derramado en los corazones, y el Evangelio según San Juan donde Jesús ofrece agua viva a la mujer samaritana en el pozo de Sicar, revelándose como el Mesías.
En su homilía, el sacerdote reflexiona sobre el cuadro 'Los Cansancios de la Vida' de Ferdinand Hodler, comparando los cinco hombres agotados con distintos tipos de cansancio humano: el hartazgo de los israelitas en el desierto del Éxodo, que reprochan a Moisés por sed y frustración; el cansancio físico de Jesús fatigado al mediodía; y el cansancio espiritual de la samaritana, cargada de prejuicios, culpas y sed profunda de Dios.
García Cuerva enfatiza que Jesús es la fuente de agua viva que calma toda sed, invitando a los fieles a identificar su propio cansancio, ya sea de enojo por esperanzas frustradas, agotamiento corporal o anhelo espiritual, recordando las palabras de San Agustín: 'nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti'.
Los presentes y quienes siguen por radio, televisión y redes se unen en esta tercera catequesis litúrgica preparatoria para la Vigilia Pascual y la renovación de promesas bautismales.