Monseñor Jorge García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires, preside la Santa Misa dominical desde la Catedral Metropolitana, invitando a los fieles a preparar la renovación de las promesas bautismales en la Vigilia Pascual mediante la tercera catequesis litúrgica. El sacerdote exhorta a acudir a Jesús como fuente inagotable de agua viva que otorga la vida eterna, uniéndose por radio, televisión y redes sociales a quienes no pueden asistir por enfermedad, edad o detención.
En el acto penitencial, se pide misericordia divina reconociendo la pequeñez humana, con la oración colecta que destaca el ayuno, oración y limosna como remedios contra el pecado. La primera lectura del libro del Éxodo relata cómo Moisés, ante la sed del pueblo israelita en Refidim, golpea la roca en Horeb por orden de Dios para que brote agua, nombrando el lugar Masá y Meribah por la provocación al Señor.
El salmo responsorial aclama a Dios como roca salvadora y pastor, advirtiendo no endurecer el corazón como en Meribah y Masá. La segunda lectura de la carta de San Pablo a los Romanos afirma que, justificados por la fe, los cristianos tienen paz con Dios y esperanza en su gloria, pues Cristo murió por pecadores demostrando el amor divino.
El Evangelio según San Juan inicia con Jesús fatigado junto al pozo de Jacob en Sicar, pidiendo de beber a una mujer samaritana al mediodía, preparando el relato del agua viva.