Gabriel Curicelli continúa explicando en el consultorio de la guerra la dinámica del conflicto Irán-Israel a través de proxies como Hezbollah en Líbano. El experto detalla que Hezbollah es un partido político chiita representado en el Parlamento libanés, con un ejército propio financiado por Irán, que no ha sido desarmado pese a acuerdos de paz post-guerra civil. Esta milicia hostiga a Israel desde la frontera norte, generando casi medio millón de desplazados en Líbano, más que en Irán o Israel.
Curicelli diferencia Hezbollah de Hamás: el primero representa chiitas libaneses financiados por Irán, mientras Hamás es sunita palestino de Gaza, respaldado históricamente por Qatar, con tensiones entre ambos por divisiones sectarias. Líbano, país pequeño y plurirreligioso, tiene un gobierno impotente ante estas milicias.
Sobre Irán, describe su estructura teocrática: la Asamblea de Expertos chiitas elige al ayatolá líder supremo, por encima de una república limitada con elecciones multipartidistas autorizadas por clérigos. Estudios del Gaman indican que solo el 60% de iraníes se declaran religiosos, con tendencia a la secularización, aunque el régimen mantiene el poder en manos de ayatolás para defensa y seguridad.
El análisis pasa a Benjamín Netanyahu, líder del Likud desde los 80, exsoldado, diplomático en ONU y primer ministro desde 1996 con interrupciones, ahora con coalición de extrema derecha que incluye partidos procolonos en Cisjordania y que reivindican el asesinato de Isaac Rabin. Netanyahu gana apoyo mayoritario contra Irán pese a impopularidad post-7 de octubre.
Finalmente, Curicelli califica el conflicto como guerra regional con más de 15 países involucrados, con potencial de escalada por potencias como Irán e Israel, pero descarta por ahora una Tercera Guerra Mundial, mencionando incidentes como hundimiento de buque iraní por submarino EE.UU. y derribo OTAN de cohete iraní a Turquía.