Gabriel Curicelli detalla en el consultorio de la guerra cómo el conflicto Irán-Israel podría escalar a nivel regional por el control del Estrecho de Ormuz. El experto explica que India y China, grandes potencias fuera de la región, dependen de las exportaciones de petróleo y gas que pasan por ese estrecho en barcos, por lo que no pueden permitir cortes prolongados en sus suministros.
Curicelli subraya que la extensión temporal del conflicto genera riesgo de generalización, ya que Rusia y China prefieren no involucrarse directamente, pero China podría verse arrastrada si el problema persiste. Anteriormente, había descrito el rol de Hezbollah como proxy iraní en Líbano, financiado por Teherán y hostigando a Israel desde la frontera norte, lo que desplazó a casi medio millón de personas.
Israel opera bajo un régimen parlamentario donde Netanyahu lleva casi 25 años en el poder gracias a coaliciones con ultraortodoxos y extrema derecha, como el partido de Itamar Ben-Gvir que reivindica el asesinato de Isaac Rabin. El conflicto ya involucra a más de 15 países, mayoritariamente de forma pasiva.
Curicelli concluye enfatizando que se trata de una guerra regional con potencial de ampliación, pero evita especular sobre una Tercera Guerra Mundial, respondiendo preguntas sobre incidentes como un submarino estadounidense contra un buque iraní o un cohete hacia Turquía.