Lucas Kaufman reporta desde Dubái una calma tensa en el noveno día de guerra en Medio Oriente, primer día sin alarmas tras ocho días con ataques interceptados y un incidente con un conductor paquistaní en Albarja cerca de Business Bay.
La sociedad se relaja levemente pese a la alerta constante y sin búnkers como en Israel, las autoridades recomiendan refugiarse en parkings subterráneos o espacios cerrados lejos de ventanas. El gobierno emiratí garantiza seis meses de abastecimiento de comida y agua para evitar pánico, tras desabastecimiento inicial por paranoia social, permitiendo una vida casi normal.
Emiratos Árabes Unidos respondió por primera vez a los ataques iraníes en defensa de su sociedad civil, sin impacto mayor en la opinión pública pero con alerta por posibles consecuencias. Con Sheikh Zayed Road casi cerrado, envían un mensaje económico a Irán para reabrir mercados y posicionarse globalmente.
Empresas de real estate, bancos y privadas evalúan mudarse a Singapur ante la incertidumbre, lo que amenaza la economía regional; Irán busca generar caos en países como Dubái, dedicados a negocios, inversiones y turismo con infraestructura avanzada. Daños afectaron aeropuerto, puerto de Jebel Ali y zona cerca de la Palmera, dañando principalmente la reputación de seguridad.