Los aeropuertos de Dubái y Abu Dhabi en Emiratos Árabes Unidos cerraron temporalmente por ataques de Irán, que complicaron el espacio aéreo regional restringido en torno a Irán. Irán bombardeó bases militares estadounidenses y lanzó misiles contra Emiratos, pero el país interceptó el 100% de ellos, derribando más misiles que los enviados a Israel.
Cientos de personas quedaron varadas, incluyendo unos 650 argentinos y hasta 150.000 turistas mundiales. Algunos escaparon por tierra vía Omán, pero muchos siguen atrapados en un Estado habitualmente seguro y no acostumbrado a conflictos.
Patricio Poplaski, argentino residente en Dubái, relató en vivo la efectividad del escudo antimisiles, que genera tranquilidad pese al peligro de esquirlas que mataron a tres obreros inmigrantes. Explicó que Emiratos, con relaciones con Israel y 90% población extranjera de 200 nacionalidades, se fortaleció multiculturalmente ante el ataque, frustrando la estrategia iraní de generar presión internacional.
Virginia Luca, otra argentina varada tras un vuelo interrumpido en Sharjah por los ataques, criticó la falta de ayuda concreta de la Embajada argentina, pese a esfuerzos del embajador. Los locales mantienen calma gracias al sistema de defensa superior, sintiéndose protegidos durante las alarmas.
El panel reflexionó que los ataques exponen el fracaso de Donald Trump en resolver conflictos en Medio Oriente tras 14 meses de gobierno, bombardeando seis países y fallando en controlar la región.