Colombia respondió con un arancel recíproco del 30% al arroz ecuatoriano tras la decisión del presidente Daniel Noboa de gravar productos colombianos, impactando duramente a los productores arroceros de Ecuador.
En Daule, localidad costera ecuatoriana, familias como la de Segundo Tello dependen de los arrozales, pero el cambio climático, insumos caros y ahora la guerra arancelaria complican su sustento. Marco Vinicio Ruiz, propietario de apiladora, teme quedarse con stocks parados ya que Colombia compraba el excedente.
La medida también restringe el paso fronterizo terrestre, y José Luis García, del Comité de Defensa del Agricultor, advierte que bloquear el comercio formal fomenta el contrabando. La cadena genera 300 mil empleos y el impacto podría sumar 75 millones de dólares si se prolonga.