En Tel Aviv, las sirenas antiaéreas obligan a los civiles a correr hacia refugios ante el riesgo de impactos de misiles balísticos iraníes, mostraron imágenes en vivo durante el programa. Los teléfonos móviles alertan automáticamente con puntos rojos en un mapa de la ciudad, indicando zonas de peligro y refugios cercanos, como subsuelos de shoppings o edificios. Periodistas argentinos en Israel reportaron 48 alertas en la noche, con adrenalina constante y obligación de refugiarse en dos o tres minutos.
El panel explicó que Irán destinó el 65% de sus misiles del primer día de guerra a países del Pacto de Abraham, como Bahréin, que no participan directamente en el conflicto con Israel. Los ataques buscan regionalizar la guerra, apuntando a civiles en barrios sin objetivos militares, mientras Israel responde con bombardeos a refinerías en Teherán, provocando lluvia negra por petróleo ardiente y destrucción masiva.
Argentina tiene una conexión histórica con el programa nuclear iraní: construyó el reactor de Teherán y capacitó científicos en el Instituto Balseiro desde los años 60, reveló el abogado Tomás Farini Dugan, representante de víctimas de la AMIA. Esto explicaría atentados como la embajada israelí y la AMIA, en represalia por la suspensión de transferencias nucleares en la era Menem. Avanza un juicio en ausencia contra iraníes.
El escudo Iron Dome de Israel intercepta misiles en el aire calculando trayectorias, salvando millones de civiles de ataques dirigidos a ciudades. Cada interceptor cuesta decenas de miles de dólares, y se prueba tecnología láser. Irán financia proxies como Hamas y Hezbollah, cuyo objetivo es eliminar a Israel y a judíos mundialmente, según el panel, que criticó posiciones pro-Irán en España y la izquierda.
La estrategia iraní apunta a aliados de Israel como Chipre (ataque a centro de datos Amazon cerca de base USA) para encarecer la guerra y elevar precios del petróleo a 107 dólares el barril. El conflicto impacta globalmente, con alertas en embajadas y tensión extrema en la región.