La AFA realizó una diplomacia paralela inesperada para lograr la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido 448 días en Venezuela por acusaciones falsas de espionaje y un plan para asesinar a Delcy Rodríguez, en medio de la ruptura diplomática entre Argentina y el régimen chavista que impulsó Javier Milei al no reconocer a Nicolás Maduro como presidente.
Panelistas revelaron que las gestiones de la AFA comenzaron en enero pasado con el viaje de Claudio "Chiquitapia" Tapia al Panamericano Sub-20, aprovechando la buena relación del presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Jorge Jiménez Ochoa, con Delcy y Jorge Rodríguez, pese a las advertencias del gobierno argentino contra viajar a Venezuela. La AFA comunicó la noticia antes que el gobierno, publicando fotos de Gallo con la camiseta de la Selección en el vuelo de regreso, junto a dirigentes como Luciano Nakis y Fernando Isla Cazares, y se adjudicó el mérito en redes sociales con mensajes como "Viva la Argentina".
El gobierno de Milei se sorprendió por esta movida de la AFA, que está en disputa con el Ejecutivo por temas de negocios futboleros, y optó por no intervenir para priorizar la vida de Gallo, coordinando en silencio con el Foro Penal y la representación consular en Italia. Patricia Bullrich, actual senadora, fue clave desde el inicio, prometiendo no descansar hasta su regreso, mientras María Alexandra Gómez, pareja de Gallo, sintió abandono de la diplomacia oficial.
En exclusiva, el analista venezolano Miguel Velarde calificó la gestión de la AFA como inédita, nunca vista en liberaciones de presos políticos chavistas, que siempre dependen del régimen. Velarde sugirió que Delcy Rodríguez usó esto para restarle mérito al gobierno argentino y a Estados Unidos, empoderando a la oposición local al canalizarlo vía AFA, en un entramado de poder entre fútbol y chavismo que siempre operó en las sombras pero ahora se hizo público.
El contexto incluye la recepción de Edmundo González Urrutia por Milei como pionero en no reconocer a Maduro, lo que enfureció a Caracas y complicó el salvoconducto para Gallo, retenido junto a diplomáticos argentinos hasta que Brasil falló en mediar.