La familia de Germán Giuliani, detenido hace nueve meses en Venezuela, mantiene la esperanza de su liberación tras el regreso del argentino Nahuel Gallo después de más de 400 días preso. Vanessa Giuliani denunció tortura psicológica constante con falsas promesas de libertad y llamadas controladas de dos minutos, mientras la familia vive una angustia eterna, sintiéndose presa junto a él.
Germán fue detenido irregularmente entre el 21 y 23 de mayo, en un contexto preelectoral, con cargos falsos como terrorismo, narcotráfico y mercenarismo imputados por Diosdado Cabello, incluyendo narrativas delirantes de 200 kilos de pólvora, drogas o vínculos con un narcotraficante serbio y María Corina Machado. Llegó legalmente el 5 de abril por trabajo como abogado para montar una cadena de hamburgueserías.
Aunque la Cancillería Argentina y el Foro Penal trabajan desde el primer día, la familia cuestiona la efectividad al no obtener resultados, mientras Patricia Bullrich prometió a la esposa Virginia acompañamiento total y gestiones incansables. Diego Cordó confirmó que Germán está sano en la prisión Yaredos, esperanzado por el caso Gallo y con comunicaciones más fluidas últimamente.
Los familiares expresaron sentimientos encontrados: alegría por Gallo pero dolor por la soledad y falta de avances en su caso, visibilizando la situación de presos políticos en Venezuela.