Panelistas debaten que la guerra contra Irán responde a intereses económicos por petróleo y recursos, similar a intervenciones en Venezuela y Nigeria. Destacan que Estados Unidos busca controlar el suministro global de energía, atacando solo a adversarios con recursos mientras alia con Qatar y Emiratos Árabes Unidos pese a su falta de democracia. Trump pretende elegir al sucesor de Ali Jamenei, como hizo con Delcy Rodríguez en Venezuela, y ya cinco petroleras estadounidenses desembarcaron allí.
En el velorio masivo de Jamenei en Teherán, miles cantan contra Trump, Estados Unidos e Israel, con riesgo de atentados vengativos como las Torres Gemelas. El hijo de Jamenei asiste como posible sucesor, aunque Estados Unidos lo rechaza y exige rendición incondicional de Irán o más ataques. Rusia no se beneficia por sanciones, y Brasil emerge como potencia en tierras raras según Trump.
Expertos cuestionan el poder nuclear iraní, desactivado previamente por misiles estadounidenses desde el mar. La discusión subraya que guerras persisten con lobos solitarios y venganzas largas, más allá del poder de fuego estatal.
El Estrecho de Ormuz sigue cerrado, paralizando el 30% del petróleo mundial y afectando nafta argentina, en medio de esta escalada.