Israel destruyó un búnker subterráneo de varios pisos en Teherán donde Ali Khamenei se reunía con asesores, gracias a inteligencia compartida entre Mossad y CIA que infiltró sistemas iraníes como semáforos para rastrear al líder supremo. El portavoz del ejército mostró la ubicación, ingresos marcados en rojo, pasillos con imágenes de Khamenei y Ahmadinejad, y al menos seis pisos bajo varias manzanas, incluyendo sala de decisiones. Cincuenta aviones bombardearon el sitio, destacando la profunda infiltración en Teherán.
El hijo de Khamenei fue elegido sucesor como líder supremo, bajo fuerte presión de la Guardia Revolucionaria, tras un ataque israelí al edificio donde 88 clérigos debían reunirse para el conclave. Jamenei había dejado instrucciones previas para que la Guardia tome el poder. Donald Trump rechazó la elección, exigiendo participar en la designación del nuevo líder.
Los refugios israelíes protegen a civiles durante sirenas, aunque hay debates sobre su resistencia a misiles balísticos iraníes tras impactos en la guerra de junio. Israel perfecciona construcciones y sistemas antimisiles. En Israel viven unos 90.000 argentinos, la mayor colonia latina. Pocas víctimas fatales en Israel por ataques iraníes, contrastando con cifras iraníes.
Precio del petróleo Brent supera los 90 dólares por barril, el más alto desde 2000, por extensión del conflicto que Irán busca globalizar. Irán dosifica drones y misiles para mostrar fortaleza, desafía a Trump con amenazas de invasión terrestre y propaganda de desesperación israelí. Israel usa F-35 y bombas perforantes para búnkers profundos.