Durante el mes bendito de Ramadán, la tradición profética recomienda romper el ayuno con dátiles y agua antes de rezar la oración del magreb y luego comer un desayuno liviano como si se acabara de levantar.
El presentador enfatiza que después de nueve o diez horas de ayuno hay que comer despacio para evitar atragantarse o sentirse mal, siguiendo el ejemplo de cuando uno se levanta por la mañana sin comer desaforadamente.