Panelistas defendieron la foto de Lionel Messi sonriendo junto a Donald Trump en la Casa Blanca como un acto protocolar tradicional para equipos campeones en Estados Unidos. Criticaron la utilización política de niños en un video quemando camisetas de Messi por esa imagen y argumentaron que se trata de una costumbre establecida hace tiempo para el Inter Miami.
Destacaron que Messi actúa por instinto sin pedir permiso por todo y que los futbolistas no siempre deben expresar opiniones políticas públicas. Recordaron comparaciones con Diego Maradona junto a líderes como Chávez y lamentaron la politización excesiva en redes sociales, donde todos opinan sin vivir la situación.
Algunos panelistas cuestionaron la cercanía en contexto político pero la mayoría coincidió en que Messi decide libremente sin pensar en críticas ajenas, enfatizando que enloquecemos a nuestros ídolos con expectativas irreales.
La discusión resaltó la división: unos ven protocolo, otros posible afinidad ideológica, pero primó la defensa de la autonomía de Messi.