Pedro Sánchez niega uso de bases españolas a Estados Unidos para atacar Irán, calificándolo ilegal, y responde a amenazas comerciales de Donald Trump con un no a la guerra, evocando el lema de 2003 contra Irak.
España discrepa con Washington al considerar la acción sin base legal, lo que genera impasse entre Madrid y Washington. Trump criticó también a líderes europeos como Keir Starmer, pese a que Reino Unido permitió uso de bases.
Sánchez afirmó que España no será cómplice de algo malo para el mundo por miedo a represalias, elevando el tono en diferencias por la escalada militar en Medio Oriente.