Pedro Sánchez rechazó inicialmente la solicitud de Donald Trump de utilizar bases españolas conjuntas con Estados Unidos para operaciones en el conflicto contra Irán. El presidente español enfatizó una postura de paz y no a la guerra, generando controversia y apoyo popular en las calles de España.
Esta posición ha permitido a Sánchez desviar la atención de problemas internos como corrupción en el Partido Socialista y crisis locales, posicionándose como líder socialdemócrata frente a Trump. El corresponsal Iván Ruiz destacó que el gobierno español mantiene una línea crítica hacia Estados Unidos e Israel en los conflictos de Palestina e Irán.
Sin embargo, un día después, la ministra de Defensa anunció que el buque Cristóbal Colón participará en ejercicios militares con el buque francés Charles de Gaulle, cerca de Chipre, en respuesta a ataques iraníes en bases europeas. Esto revela una contradicción entre la retórica anti-guerra y las acciones concretas.
El conflicto impacta económicamente en España con subas del combustible del 7 al 12%, lo que podría llevar a anuncios de subsidios desde el gobierno para paliar la inflación derivada del alza del petróleo.